miércoles, 14 de septiembre de 2011

NI OLVIDO NI PERDÓN



Un oscuro decir una gaviota
un presagio de cabalgadura
el correr de los años abre su boca ventisquera
y entra a rodar la multitud del miedo.
La lucha es una fragua intermitente
toda pavor y rojos latigazos
palpando la memoria prostituida.
Parece la hora cero, el tiempo alfa
la sensación del parto primigenio
tanta inocencia obscena revolcada sobre los pasadizos de la muerte.
Hoy nada por aquí y de ayer nada
como si hubiera sido pesadilla.
La desazón el hambre la mentira
la traición las estafas el embuste
todo alucinación
todo borrado por las siniestras manos
que segaron cabeza tras cabeza
la múltiple conciencia de la vida.

martes, 13 de septiembre de 2011

De regresos y añoranzas




Yo no quiero una casa.
Quiero un muro infinito donde ocultar los cadáveres de mis propios sueños
incinerados por el fuego omnipresente de la ausencia.
Quiero un jardín oscuro
donde apenas penetren mis alcohólicos pasos
y alguna buhardilla quejumbrosa
para esconder entre libros y apuntes
una infidelidad no consumada.
Aquí,
en la muralla
en la enramada
aquí vengo a morir, en este altillo.
No tengo pasaporte ni equipaje
soy polizonte del suicidio y la palabra.
A veces la memoria me soborna
me ofrece sensaciones que no alcanzan a mojarme los labios
y sin embargo bebo y resucito como un ángel anárquico.
Duele saber
duele estar despierta
y no me sirven las apelaciones
al olvido la muerte o la locura.
Alguna vez,
la noche será mía
y maullaré mis últimos intentos sobre los techos de las cárceles
donde fueron torturados mis deseos.
Y después, como un gato
atraparé los roedores grises
de la melancolía.

domingo, 11 de septiembre de 2011

PERTENENCIAS



Este desierto mustio
esta grieta
esta llovizna deshilvanada
y fatal como la culpa.
Esta desolación de fin del mundo
esta playa infinita
esta paloma agónica
como premonición en la placenta
son una fantasmal alegoría:
las únicas y austeras pertenencias
que resisten el tiempo y la intemperie.

lunes, 5 de septiembre de 2011

TORMENTA



Cuando en el cielo raso
del adentro
o en el místico cielo
del afuera
se arremolinan nubes
con vestido de gala
nubes con maquillaje
que bailan al ritmo de las tumbadoras
cuando un escalofrío
me recorre la espalda
y el cardiopotro se desboca
cuando las aves buscan su refugio
bajo aleros sin tiempo ni memoria
y hay un rumor espeso de temores
o un estremecimiento de plumajes
se presiente en la piel el ulular del viento
una llovizna de cristales huérfanos
comienza a deshojarse en las costillas
y el trueno del adiós, ajeno y ronco
golpea el bajo vientre de la aurora.
Vuelan a ras del suelo los poemas
las luces del relámpago enceguecen
una caricia desteñida de ternuras
deja knock out al síndrome del beso
y los árboles desnudan el abrazo
entre cabriolas y saltos al vacío.
Es medianoche, amanece, es mediodía
el cielo de tormenta miente al tiempo
se disfraza de gris
tiñe de brumas
al agónico grito de las horas.

DÍA DE LA HISTORIETA

Truco de cuatro


Por Juan Sasturain

Sumidos en la esgrima del envido
y la flor, juntos en la madrugada,
juegan los amigos. Nadie ni nada
fuera del truco tiene algún sentido.

De pronto, se queda sin sonido
la radio; sin luz, la desolada
noche: llega la tácita nevada,
como suelen la muerte y el olvido.

En instantes, el oasis suburbano
se esfuma y revela la ilusoria
condición de todo empeño humano.

No saben que son parte de una historia
que soñó Héctor, dibujó Solano
y todos aprendimos de memoria.

4 de septiembre,
Día de la Historieta Argentina

jueves, 1 de septiembre de 2011

MEMORIA DE LA LUZ



MEMORIA DE LA LUZ

Desde la proa inoportuna del silencio
parpadean exhaustos los pájaros del alba
el sol bosqueja tenues biografías
que la luz, memoriosa, multiplica en gardenias.
Lejanas profecías allá en el tiempo y en los extramuros
protegen tu indefensa forma humana.
No, los sueños aciagos no podrán malherirte
tu júbilo paupérrimo te protege
y en humilde y solemne cercanía
hace la indagación de lo sagrado
como quien sintetiza una fogata en la vida de un fósforo.
No elevarán los estandartes negros
sobre tu mínima presencia carcomida
y escribiremos en los evangelios
la respuesta final y la estrategia.
No será en vano este dolor plural.
No será en vano el llanto.
Ni la muerte.

CANDELA



Un poema para Candela de la gran Eugenia Cabral, poeta cordobesa y militante social lúcida y permanente. Se los comparto.

¡Alumbranos, Candela!

Que tu muerte sea la pólvora del pensamiento,

la sal de la voluntad,

para emprender una batalla incesante, indomable,

hasta lograr que ningún niño o niña,

ninguna adolescente y ningún joven,

sean víctimas de asesinatos mafiosos.

Sé que ahora vas a estar cerca de Soledad, de Marita

y de miles de otras criaturas.

Por favor, no se olviden de los que quedamos solos

sin ustedes,

los que quedamos débiles y oscuros,

sin ustedes.

¡Alumbranos, porque vas a ser la niña de todos

los que queremos una sociedad justa!

¡Hasta la Victoria Siempre, Candela!



Eugenia Cabral