martes, 14 de octubre de 2014

MOTIVOS

Vengo a decir que ignoro tantas verdades
como fuegos enlutan el corazón del pájaro.
Vengo a decir que creo en tus ojos frutales
porque aroman de luces las costumbres cansadas.
Vengo a dar testimonio: el miedo es una infamia
y no hay llave que cierre la palabra que salva.

Vengo a darte mi mano en cuerdas de guitarra
para que no embalsames tu voz de amaceres.
Vengo desde la hondura de algún dolor oculto
a parir un milagro que inventamos de prisa.
Vengo a través del viento de oscuras tempestades
para sembrar memoria en la tierra descalza.
Vengo desde la noche de una pena innombrable
dispuesta a dar batalla y a comenzar el canto.

Vengo al cuenco salobre del llanto trotamundos
con pasaporte de alas y equipaje liviano.
Vengo a decir que es cierto lo que tu sed presiente:
un grito que derrama su furia en las ventanas.
Vengo a contar que alcanza con los tristes harapos
para alzar la bandera en los cielos de mayo.
Vengo a decir que vivo con sutil resonancia
todo el dolor ajeno de aquellos que no hablan.

Qué azul cosmogonía me sucede en la sangre,
qué verdes transparencias descubro junto al alba.
Tengo sueños urgentes para darte en las manos
manzana sin pecados, dorada de saberes.
Abro tu puerta máxima, tu corazón en llamas
y me unjo maestra con palabras señeras.
Porque creo en la hechura del hombre solidario
enciendo esta fogata de amor entre la gente.

domingo, 12 de octubre de 2014

PASADO



Atrás queda la herrumbre
el desacato
aquel orgasmo aleve
y la mentira.
Quedan atrás
la estela del rasguño
la melodía letal
de los naufragios.
Atrás quedan la hipocresía
y su máscara
la caricia falaz
el desamparo.
Todo oropel barato
toda mueca
y hasta la hoja oxidada
del cuchillo
quedan atrás
muy lejos
en la oscura piedad
de los maltratos.


viernes, 10 de octubre de 2014

ANOCHECER



Como sueños fetales
en los cuencos sin ojos.

En la voz desgarrada
de la lluvia desnuda
y en la danza hierática
para ahorcar las centellas.

Después de arañar soles
 y de parir los días
en la noche puntual del universo.

Después de tanta infamia,
de urgencias irredentas,
de vergüenzas impagas.

Degustadores ciegos
amputan sus sabores,
 sus relámpagos tristes,
su cruel melancolía de huérfanos azules.

Ha llegado el crepúsculo

Y es un cuadro de Leonid Afremov.

INICIACIÓN

INICIACIÓN
León Zernitsky
Un tiempo de jardines prematuros
-temblor rubio de amores-
ese pimpollo murmuraba vuelos
de días perentorios y fetales.
Tobogán de mujer recién parida
un tintinear fugaz en los cristales
besos    primera vez    noche de brujas
enjoyó -noche azul- mi mano diestra.
Fue mágico y real, inusitado
fue un alud de recuerdos insepultos
melodía de rocas en las olas

marcha nupcial del mar y la distancia.

jueves, 9 de octubre de 2014

GIRASOLES (Amo a Van Gogh)



Solamente de tu corazón
-pájaro agónico-
pudieron escapar
lágrimas amarillas y marrones
dolor anaranjado
ocre sollozo.

Solamente tu tristeza beige
pudo plasmarlos
tan vivos, tan eternos
búcaro cóncavo de soledad. 

Giramor, giravida
giranieve del frío de tu alma
otra vez pequeño pájaro sin sol
por eso, muchedumbre
de soles amarillos
girando tu tortura
sin paz, sin vencimiento.


Genio, loco, pintor, hombre en harapos:
no es cierto que el dolor es gris sin ganas
giraluz, giravida, girafuerza
gira la eternidad en tu talento.

©Olga Liliana Reinoso

miércoles, 8 de octubre de 2014

LUNICIDIO


Cielo rojo
hechizado,
un rubor sideral
sangra en la noche.

La umbra se desplaza
desnuda y huérfana.

El eclipse afila sus navajas
y asesta el golpe lunar.

Ella, la hembra del cielo,

se desangra.

MINUCIAS



El incesante rojo
los caireles
la fragua que forjaba
ríos de fuego.
Repiquetear de ojos
incesantes
la estrella del Poniente
en la mirada.
El fruto misterioso
del silencio
las bocas de fatales mordeduras
el caballo, la nube pasajera
las manos con que arriaban los pañuelos.
Todo se fue gestando en el paisaje
similar a los sueños
y al alcohol.
Todo, como un incendio macilento
bebió de golpe el trago del olvido.
Una mancha irredenta
una emboscada
un tiritar de pedrería aleve
gatos en las cornisas
sombras huérfanas
ciñeron las caderas de la tarde.
Y explotó el corazón en mil colores
salpicando claveles y geranios.
El terciopelo negro cayó, tenue.
Y no hubo un grito ni un quejido ni un susurro.


©Olga Liliana Reinoso