miércoles, 3 de junio de 2009

ESTE FINDE y otros más


Viernes 5:
Taller Literario Cruz del Sur - ICAS: 19 Nº 681 - 18 horas

Sábado 6:
Curso de Narración Oral - 3º piso Consejo Superior de la UNLPam (frente a Plaza San Martín) Santa Rosa - 9 a 16 horas
Encuentro de música y poesía organizado por el GEP - Sala I del Centro Cultural Maracó: 17 entre 12 y 14 - 20:30 horas
Lunes 8:
muestra artística con Dora Rossi y Alicia Malerba- Escuela 66, a partir de las 15 horas
Sábado 13:
presentación del libro "Melodías en el Reino de Bluhú" de Marta Cardoso, en la Biblioteca Estrada, 20:30 horas
Domingo 14:
Actividades Día del Libro en la Terminal de Ómnibus, organizadas por Biblioteca Estrada, a partir de las 15 horas.
Decires y Cantares - Rossini Boetti - Sala I Maracó 20 horas
Viernes 19:
Espectáculo de Cuentos al Rojo Vivo - Chaves, Oliver - ICAS - 20:30 horas
Sábado 20:
Taller de Narración Oral - Chaves, Oliver - ICAS - 9 horas
Viernes 3 de julio:
presentación del libro "IURCHEK", relato autobiográfico del Padre Jorge Langus - ICAS - 19 horas.

SERGIO Y OSCAR: DECIRES Y CANTARES




La forma


Desde vos, donde tanto crecí y me detuve,


salgo a enfrentar la vida que me sonríe y me golpea.


Y no encuentro la forma.


La he perdido en las tuyas, en el anís salado de tu piel y en tu risa.


Se ha quedado en tu cuarto, en todos los rincones


que tanto recorrieron tu mirada y la mía.


Se ha quedado en las noches de locura y de calma;


se ha quedado en la silla, en la que -estoy seguro-


has de seguir colgando tu pollera y tu blusa.


Se ha quedado en los libros, mezclados en el piso


con los discos de Heredia, de Jairo y de Mercedes.


Tal vez esté en la araña, colgada a poca altura


y a la que pocas veces evitó mi cabeza.

O en la vieja heladera -casi siempre vacía-

que ayudó a mitigarnos la sed madrugadora.

Tengo que hallar la forma de continuar viviendo

ahora que tu alfombra no sabrá de mis pasos,

ahora que tu espejo no tendrá mi figura

ni llamaré a tu puerta cuando todo sea sombras.

Necesito tu ayuda.

Quiero encontrar la forma de vivir sin tenerte,

de que mi boca viva sin recorrer tu cuerpo

de que mis manos vivan sin poder descubrirlo.

Necesito tu ayuda.

Quiero que me asegures que he de seguir viviendo.


OSCAR BOETTI


(I)

Siempre se trata de la soledad. A todas horas. Y cuando finalmente los demás están en sus casas, en las oficinas, en los bares, y cierta persona queda parada, mirando una de las cuatro paredes de su cuarto, esa soledad se impone como la condición permanente de su vida.
Se amasa en silencio la sustancia de la noche. Y se pone a prueba la voluntad de conocer esa dimensión en la que ninguna compañía serviría de nada para quien decidió internarse hasta el fondo de sí mismo.
La traducción de las palabras hacia el silencio es aún más trabajosa que la ingeniería inversa de pasar a sonidos y a sentidos los balbuceos que a veces confundimos demasiado aprisa con pensamientos. Retornar del mundo ruidoso de cada jornada y sus fatigas hacia la simple y fatal comprobación de que el tiempo corre o vuela o pasa o simplemente nos observa como un buitre en la ejecución de su oficio,nos deja desarmados. Allí comienza la otra parte del camino. A las puertas del sueño y de los sueños.
(II)
Nos conocemos y nos desconocemos a cada paso. Un día miramos a nuestro alrededor y algo, innombrable, se llevó el afecto que teníamos o nos tenían. Y quedamos solos, impregnados de una terrible falta de amor muy contagiosa.
Así, tan imperceptible y vital como el aire, pasa también el amor. Desde la calidez creada entre las sábanas recién estrujadas, el café caliente sobre la mesa, o tantas otras metáforas cotidianas; desde esa ilusión de nido, de fuego amable, de ropa que no deja pasar el aliento punzante del invierno, pasamos a una zona inhóspita, a una calle desierta a las dos de la tarde en cualquier pueblo polvoriento, o también a un mediodía como este, en que ninguna pregunta es tan aguda como para abrir un rumbo hacia las respuestas que no tengo.
Cavo entonces una honda trinchera. Refuerzo cada flanco, y perfecciono las empalizadas. Cubro los ángulos mirando siempre atento en dirección a la soledad y tenso los músculos por si el combate estalla. Logro anestesiar apenas un poco esta falta de amor tan contagiosa.

SERGIO ROSSINI



lunes, 1 de junio de 2009

EDUARDO CHAVES


PRONTO PRONTO EN EL ICAS


NOCHE DE HISTORIAS DE AMOR AL ROJO VIVO

Desde el paraíso al infinito
pasión, erotismo, canción,
humor y arte

Con la participación de los Escritores y Narradores Argentinos
Alejandra Oliver Gulle y Eduardo Chaves

Un espectáculo sensual y divertido
-basado en textos propios y de grandes autores universales-
que nos lleva
desde la creación hasta el fin del mundo;
para recorrer
los entrañables caminos de las emociones humanas,
en su atrevido cruce
por el ardiente sendero de los dioses.








¡Cuentos con tango
Copla . . . y Olé!

Un cóctel explosivo de historias con TANGO Y POESÍA ESPAÑOLA
Con Textos Propios y de grandes autores

Dos estilos muy definidos
y dos maneras diferentes de escribir y de decir,
reunidos en un espectáculo que entretiene y conmueve
invitando a disfrutar
de los Cuentos,
de las Canciones,
del Humor
y de la Poesía.

La literatura y el entretenimiento entrelazados con temas como el amor, la pasión, la tragedia, el dolor, la alegría y la risa, se suceden a lo largo de las presentes historias, que nos brindan

Alejandra Oliver Gulle y Eduardo Chaves
dos autores argentinos comprometidos con el valor social de la palabra.






GENTE LINDA







El sábado 30 conocí a Isabel Gorordo y Daniel Pechín. Me siento afortunada y agradecida. Vinieron de Santa Rosa de Calamuchita a enseñarnos una técnica milenaria de origen hawaiano: Ho' Oponopono.

O CRONOPIO


REAFIRMACIÓN DE LA LOCURA

Loca, gritan los charcos de la lluvia
loca, salpican los harapos
loca de atar sufre la santa madre
loca re loca ríen los chicos en la calle
flor de loca critican las comadres
¡es una loca! insulta el hombre gris
¿estás loca? preguntan sus amigas
no le hagas caso, es loca, agrega el jefe
loquita mía besa el amante azul
y la loca total desvergonzada
se arrodilla en la esquina para orar.
Gracias, Señor, por toda esta locura
gracias por ser tan anormal
me honra esta chifladura sacrosanta
me hace bien esta demencia angelical
no quiero parecerme a los tramposos
ni ser un fariseo del montón
no deseo apagar nunca mis deseos
ni ocultar este fuego creador
quiero ser como soy sin maquillaje
quiero amar con mayúscula cursiva
quiero beber la brisa y la llovizna
y danzar bajo un sol de libertad.
No me devuelvas nunca la cordura
dejame mi locura bautismal
si este es el precio de la diferencia
seguiré siendo loca hasta el final.

UN CUENTO DE YAMILA JUAN

Yamila fue mi alumna en la Escuela 111. Nos queremos mucho y seguimos en contacto. Esta tarde me mandó un correo que dice: "estás muy linda y muy libre en las fotos de tu blog... Un abrazo virtual y atrasado por tu cumpleaños. Besos y ahí va un cuentito, que no tiene que ver con cumpleaños pero sí con una vocación que me ayudaste a encontrar. Yamila"




El Agujero

Resulta que sobre el mármol gastado de la mesada había un agujero ovalado. Al cual era mejor esquivar porque generalmente lo que pasaba sobre él era consumido. Sin haber expuesto su teoría, todos sostenían que el abuelo se había quedado ciego porque un jueves se había detenido a mirarlo por un rato.

Cuando hacían la comida caían las cosas y era bastante incómodo. Todos los juegos de cubiertos estaban incompletos, las cucharas de madera duraban menos de un mes, las agarraderas y los fósforos se esfumaban. Pero desde aquella vez que se cayó el cintillo labrado, empezaron a atar todas las cosas. La mayoría de las cosas. Aquellas más pequeñas y las que eran del tamaño del agujero, que en algún momento pudieran pasar por la cocina. Estaban todas prendidas de un hilo resistente y largo. Y todo eso que no estaba prendido del hilo era mirado con desconfianza. Así que estaban expectantes cuando alguno venía con monedas o con tapas, o con alguna otra chuchería que no tuviese ubicación.

Cuando conversaban, intentaban ignorar al indeseado espectador, algunos se convencían de haberlo logrado, mientras la silente órbita oscura deglutía en sus adentros las congojas y las secretas felicidades.

Misteriosamente no emanaba olores. Aunque ya varias cebollas, migas y hojas de laurel, nueces y ciruelas rodando se habían caído y diseminado al instante sobre esa boca de ausencia. Cuando alguien se arrimaba con la curiosidad insomne, queriendo percibir eso que delatara el recóndito fondo, no sentía sino un aire inasible de estrellas muertas.

Un día dejaron de hablar en la cocina, y al poco tiempo se dieron cuenta de que les convenía armar la mesa y comer en una de las habitaciones; para lo cual debieron alargar los hilos de cada utensilio, así estuviese gastado o sin estrenar. Desarmar el enredijo era más tolerable que perder algo todos los días y no imaginar su fin.

Aquello no fue suficiente. Tuvieron que cambiar sus formas de diálogo, a veces solo bastaba con una mirada, o recurrían a frases sin sentido con alguna palabra clave. Pero siempre flotaba el presentimiento de que ese oído turbio reconocería el truco.

A pesar de todas las maniobras para evitar el precipicio, las pequeñas cosas seguían siendo víctimas y los conflictos de la casa seguían teniendo un absurdo testigo.

Los de abajo nunca se preguntaron por qué emergían objetos tan dispares de la boca del desagüe.