lunes, 7 de febrero de 2011

FULBO
















CONTRATAPA › ARTE DE ULTIMAR

Ubi sunt

Por Juan Sasturain

Dónde estarán, pregunta la memoria,
las salvajes destrezas del potrero.
Cómo fue, en qué último entrevero
por Lugano o en Puente de la Noria

se hicieron polvo, pasaron a la historia
el caño, la gambeta y el sombrero.
En qué gajo dejaron, de qué cuero,
las huellas del adiós a tanta gloria.

No murieron. Los últimos cultores
de tales ritos –nos lo dice Olé–
emigraron. Hoy son los portadores

de un arte arcaico de pelota al pie
que ya no existe acá ni alrededores.
No consuela mirarlos por tevé.

domingo, 6 de febrero de 2011

Asumamos pronto el cómo






"¿Cómo Somos?



Como un niño acorbadado



con el andador cansado



por temor a echarse a andar.



Somos, en el fondo, solidarios



más al fondo muy otarios



y muy piolas más acá.



Vamos, aprendamos pronto el cómo



de asumirnos como somos



o no somos nunca más."



Eladia Blázquez






Aprendamos pronto el cómo (Fragmento)




(...) Siempre se nos ha inculcado que no tenemos identidad, que sólo somos una réplica deforme y devaluada de otros “seres superiores” a los que imitamos mal. Sucede que crecimos dentro de la concepción de que somos un crisol de razas y hemos vivido desperdigando nuestros santos y señas en diferentes cubículos sin unificarlos bajo la común denominación de ser argentinos. Entonces, nos pasamos dos siglos de supuesta independencia tratando de pertenecer a la sociedad europea, espiando y parodiando sus costumbres y sus modas, y mirando desde el hombro a nuestros vecinos latinoamericanos, casi con desprecio, considerándonos superiores y mejores.
De ese modo, renegamos del sueño de muchos antecesores que deseaban ver la gran patria latinoamericana y traicionamos, también, nuestros orígenes.
Lo cierto es que hemos caído en el pecado de soberbia, el más terrible de los pecados capitales. Y hemos incurrido en el olvido de una regla fundamental: ser de verdad.
Lentamente, nos fuimos convirtiendo en el país del TODOVALE, donde no hay ley, norma o principio que no amerite ser transgredido, violado o ignorado. Pertenecemos a una nueva raza humana, “la de los piolas”, que a través del humor hemos dejado infiltrar la inmoralidad. Al fin, con un chiste, todo pecado de acción u omisión puede ser perdonado u olvidado.
Recordemos dos frasecitas que hemos acuñado: Roba pero hace y Todo hombre tiene su precio. ¿Qué son, sino la legalización del delito, de la corrupción?
(...) Y a pesar del descrédito en que ha caído la clase política, subsiste en el inconsciente colectivo algo así como un temor reverencial por el funcionario público, en lugar de tener presente que sólo nos representan y, por lo tanto, están a nuestro servicio. Lo que ocurre es que la opinión pública es demasiado fluctuante y manejable, con escasez de criterio y sentido común. Y en una eterna adolescencia continuamos eludiendo responsabilidades.
Cuando una persona menciona valores como la honestidad, la sinceridad y la dignidad, debe soportar sonrisas socarronas y descalificaciones. (...) No sé si todos somos conscientes del daño que este “modus operandi” ha ocasionado en nuestra forma de vida. Antiguamente, la palabra empeñada era sagrada y el honor la mayor gloria que una mujer o un hombre podían ostentar.
(...) Otra consecuencia fatal de esta descarada inmoralidad en la que estamos inmersos, es la sensación de desamparo que sentimos frente a un inconveniente serio cuya solución no depende de nosotros. ¿A quién podemos recurrir que sea confiable, expeditivo? ¿A quién que cumpla con su deber y se ocupe de defender al prójimo? ¿A quién que no nos estafe? Y aquí entra en acción la señora burocracia -cara visible y desagradable si las hay- de todo un sistema perverso. En esa burocracia confluyen, sin tapujos, la ineptitud, la mala voluntad, la falta de solidaridad, el incumplimiento de los deberes y, digámoslo sin eufemismos, la tan mentada viveza criolla y la no menos telúrica vagancia, además del hecho consuetudinario de quedarse con el vuelto mientras los otros miran a un costado.
(...) En los últimos años hemos incorporado a nuestro léxico cotidiano, tres palabras que se ha vuelto imprescindible usar para expresar el estado actual de las cosas: trucho, transar y zafar. ¿Qué connotan? Falta de autenticidad, negocios sucios, poca seriedad, improvisación. Quizá sean una dolorosa síntesis de nuestra realidad.

Olga Liliana Reinoso

sábado, 5 de febrero de 2011

MAFALDA (enviado por Darío)











VIVIR DESPEINADA

Hoy he aprendido que hay que dejar que la vida te despeine, por eso he decidido disfrutar la vida con mayor intensidad… El mundo está loco.. Definitivamente loco… Lo rico, engorda. Lo lindo sale caro. El sol que ilumina tu rostro arruga. Y lo realmente bueno de esta vida, despeina…
- Hacer el amor, despeina.
- Reírte a carcajadas, despeina.
- Viajar, volar, correr, meterte en el mar, despeina.
- Quitarte la ropa, despeina.
- Besar a la persona que amas, despeina.
- Jugar, despeina.
- Cantar hasta que te quedes sin aire, despeina.

Así que como siempre cada vez que nos veamos yo voy a estar con el cabello despeinado…

Sin embargo, no tengas duda de que estaré pasando por el momento más feliz de mi vida.
Es ley de la vida: siempre va a estar más despeinada la mujer que elija ir en el primer carrito de la montaña rusa, que la que elija no subirse.

Puede ser que me sienta tentada a ser una mujer impecable, peinada y planchadita por dentro y por fuera. El aviso clasificado de este mundo exige buena presencia: Peinate, ponéte, sacate, comprate, corré, adelgazá, caminá derechita, ponete seria…

Y quizá debería seguir las instrucciones pero ¿cuándo me van a dar la orden de ser feliz?

Lo único que realmente importa es que al mirarme al espejo, vea a la mujer que debo ser. Por eso mi recomendación a todas las mujeres:

Entregate, Comé rico, Besá, Abrazá, Hacé el amor, Enamorate, Relajate, Viajá, Saltá, Levantate temprano, Corré, Volá, Cantá, Ponete linda, Ponete cómoda, Admirá el paisaje, Disfrutá,

y sobre todo, dejá que la vida te despeine!!!!

Lo peor que puede pasarte es que, sonriendo frente al espejo, te tengas que volver a peinar.

DESPOJO



PARTE DE LA TIERRA

por Olga Liliana Reinoso

Tal vez porque siempre me dolieron las injusticias, tal vez porque aborrezco los abusos y a los abusadores, tal vez porque todo lo que se obtiene por la fuerza y no por mérito y derecho, me rebeló desde pequeña, es que fui construyendo casi como autodidacta, en contra de la historia oficial y de los prejuicios instalados, mi idea acerca de las culturas preexistentes en tierras americanas, antes de la llegada de los conquistadores.
Luego, fui nutriendo esa postura incipiente con lecturas de opiniones vertidas por personas sensatas y autorizadas, además de libros serios que comenzaron a mostrar la verdad histórica. Aquella historia que se cuenta desde otro lugar, no desde los ganadores. Porque “si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia…”
Por tal motivo, siempre les hablaba a mis alumnos desde esa postura. Sin embargo, aún con las mejores intenciones, se pueden cometer errores conceptuales y es preciso tener capacidad de autocrítica para reconocerlos y corregirlos.
Con el deseo de poner las cosas en su justo lugar, me he referido a los aborígenes como los verdaderos dueños de la tierra. Y eso fue precisamente lo que le comenté a un descendiente de mapuche, cuya reacción fue la siguiente.
- Terrible error, señora.
Yo no entendía nada y ante mi estupor, aclaró.
- Nosotros no somos los dueños de nada, somos parte de la tierra. Nunca incorporamos la idea capitalista de propiedad privada, porque la tierra es nuestra madre, es la que nos alimenta, pero no nos pertenece.

Entonces recordé aquella carta magistral escrita por Seathl, jefe piel roja de la tribu Dwarish al presidente norteamericano en 1885, ante una propuesta de compra de tierras de la tribu: (…) “¿Cómo se puede comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? Esta idea es extraña para nosotros. Si hasta ahora no somos dueños de la frescura del aire o el resplandor del agua… Cada parte de esta tierra es sagrada para mi gente. (…) Nosotros sabemos que el hombre blanco no entiende nuestras costumbres. Para él una porción de tierra es lo mismo que otra: porque él es un extraño que viene en la noche y toma de la tierra lo que necesita. La tierra no es su hermana sino su enemiga. Y cuando él la conquista, sigue adelante. Él deja atrás la tumba de sus padres y no le importa. Él apuñala la tierra de sus hijos y no le importa. (…) Su Dios es el mismo Dios nuestro, esta tierra es preciosa para Él (…)
Supe, en ese preciso instante, que me habían dado una lección de sabiduría y humildad. Y como tal, la atesoro.
También comprendí lo difícil que resulta que personas pertenecientes a diferentes culturas puedan ponerse de acuerdo en algunos aspectos que implican tan diferente cosmovisión. Pero creo que es ahí cuando debemos poner a prueba nuestra tolerancia y, especialmente, tratar de ponernos “en el cuero del otro” para acercarnos a un mínimo de comprensión.
Aprendí por qué no quieren que los llamemos indios, ya que ese nombre proviene del conquistador y que la palabra huinca o winca no significa blanco o cristiano, sino usurpador.
Y llegué a la conclusión de que aquellos comienzos nefastos marcaron el destino de esta sufrida Latinoamérica: eternamente violada, usurpada y explotada. Si los argentinos nos sintiéramos parte de esta tierra no permitiríamos que Benetton, norteamericanos varios, el mismísimo Tinelli y tantos otros, siguieran apoderándose de las tierras y despojando a la comunidad aborigen que allí habita.

viernes, 4 de febrero de 2011

Querido Benedetti

LLave Dos - Mario Benedetti
¿Qué podré abrir con esta llave?
el alma de un atávico indigente?
el portón enrejado de una empresa?
el corazón de una mujer insomne?

hay tantas patrias del misterio
que están cerradas como efigies
y que tal vez ya no se abran

a veces toco un picaporte / porque sí
o empuño una ganzúa /por qué no
y de antemano sé que no podré abolir
aquel remordimiento / tan sin nubes
que me marcó todo el ayer

qué podré abrir con esta llave?
aquel viejo gimnasio del azar
con trapecios de cándidas preguntas
de los que nunca me arrojé al vacío?
o aquella oscura misericordia
que me legaron los abuelos?

siento nostalgias peregrinas
en mi taller de abrazos / en mis labios
podré con esta llave
entrar en los amores del crepúsculo?
Ojalá amemos sin bochorno
ojalá amemos
Ojalá.

http://www.fotolog.com/antiguavidamia_1/56895555

jueves, 3 de febrero de 2011

Enviado por Eduardo

El verdadero valor de un regalo no puede ser medido por su precio. En esto, casi todo el mundo está de acuerdo. El valor de un regalo, de un auténtico regalo -cuando éste es oportuno, considerado, bien elegido, o entregado como señal de verdadera amistad y amor- no puede cuantificarse en ninguna suma monetaria. Quien lo ofrece hace entrega de una parte de sí mismo: este tipo de regalo representa la "porción de su historia" dedicada a pensar en quien lo recibe y en la búsqueda y elección de un objeto que de cuenta de sus sentimientos.

Rikkyu-No-Sen, el más grande maestro de ceremonia del té de Japón, ha establecido una tradición que ejemplifica un "verdadero regalo": el anfitrión que ha invitado a un amigo a tomar el té, decora su habitación con perfume de flores y con una inscripción caligráfica celebrando su amistad. En el refinamiento del texto que escribe reside la ternura del acto de regalar y, también, el valor -la generosidad- del presente. Incluso un pequeño regalo puede ser enorme en afecto, gentileza y reconocimiento.




Club de la Efectividad
Aprendemos a regalar... afectivamente.



“La humanidad debe recordar
que la paz no es un regalo
de Dios para sus criaturas.
La paz es el regalo que nos hacemos
los unos a los otros.”
- Elie Wiesel –

Enviado por Estela Filippini







El orador (jefe de psiquiatría en Stanford) dijo, entre otras cosas, que una de las mejores cosas que un hombre puede hacer por su salud es casarse con una mujer, mientras que una mujer, una de las mejores cosas que puede hacer por su salud es cultivar su relación con sus amigas. Al principio, todo el mundo se rió, pero hablaba en serio.

Las mujeres conectan entre ellas de manera diferente y se proporcionan sistemas de apoyo que las ayudan a lidiar con el estrés y las experiencias difíciles de la vida. Físicamente, esta cualidad "tiempo para las amigas" nos ayuda a fabricar más serotonina -un neurotransmisor que ayuda a combatir la depresión y puede producir una sensación general de bienestar. Las mujeres comparten sus sentimientos, mientras que los hombres a menudo se relacionan en torno a actividades. Ellos raramente se sientan con un amigo a hablar de cómo se sienten acerca de cualquier cosa, o cómo va su vida personal. ¿Trabajo? Sí. ¿Deportes? Sí. ¿Coches? Sí. ¿Pesca, caza, golf? Sí. Pero ¿sus sentimientos? Muy pocas veces. Las mujeres lo hacen todo el tiempo. Nosotras compartimos desde nuestra alma con nuestras hermanas y, evidentemente, es muy bueno para nuestra salud. El orador dijo que dedicar tiempo con una amiga es tan importante para nuestra salud general como el jogging o ir al gimnasio.

Hay una tendencia a pensar que cuando estamos "haciendo ejercicio" estamos haciendo algo bueno para nuestro cuerpo, pero que cuando estamos hablando con nuestras amigas, estamos perdiendo el tiempo y deberíamos estar ocupadas de forma más productiva. No es cierto. De hecho, dijo que el no crear y mantener relaciones personales de calidad, con otros seres humanos, ¡es tan nocivo para nuestra salud física como fumar! Por lo tanto, cada vez que nos sentamos a charlar con nuestra amiga, date unos golpecitos en la espalda y felicítate por estar haciendo algo útil para tu salud. De hecho, somos muy muy afortunadas. Así queeeeee... brindemos por la amistad con nuestras amigas. Evidentemente, es muy bueno para nuestra salud.