miércoles, 19 de septiembre de 2012

MI VIEJA DAMA INDIGNA (A Liana)



Yo te llamaba “vieja dama indigna”;
transgresora, simpática, arrojada,
una mujer hermosa y bienamada
un personaje con historia digna.
Te fuiste en vísperas de primavera:
tu pétalo final abrió las alas,
remontó vuelo con todas sus galas
rumbo al sol, rumbo a un cielo de primera.

Con tus ojos celestes, tan vivaces
le pedirás a Dios un día más.

Papá


Hola papá, hoy es tu cumpleaños.
Cae en los campos la llovizna amada
y aquellos dioses de la tierra arada
te acarician sin prisa y sin engaños.

Ya pasó mucho tiempo. No estoy triste
porque estás engarzado a mis amores;
cuando voy de visita con mis flores
sé que miento porque nunca te fuiste.

Una brizna de luz de mil colores
pinta en el cielo cuánto me quisiste.

©Olga Liliana Reinoso

martes, 18 de septiembre de 2012

Romance y versión libre: primer Amor


ROMANCE  AL PRIMER AMOR  (Para vos, Huguito)

En crepúsculos de plaza
pueblo dormido y silente
jugábamos a crecernos
con el amor como duende.
Antón, Antón pirulero
puentes de manos unidas
cosquillas en mi memoria
porque aún las siento vivas.
Una tormenta de hormonas
un deseo sin bautismo
querer verte noche y día
y bailar el mismo ritmo.
Te amé con desasosiego
por vos fundé la nostalgia
fueron bellas como un trino
nuestras inéditas ansias.
Sin embargo, cruel destino
alcé muros en el alba
y clausuré el corazón
al beso de tu palabra.
Era verano y te fuiste
noche de primer insomnio
me quedé llorando ausencia
no exorcicé tu demonio.
Canciones que compartimos
fueron mortaja en la tarde
masoquistas mis desvelos
evitaron que te llame.
Una noche, en la penumbra,
tu mano monologaba
yo sentí que en cada gesto
mi vida se deshojaba.
Pero llegó el día siguiente
metáfora del futuro
las sendas se bifurcaron
en triste vuelo nocturno.
Hoy sos un nombre en la niebla
primera estrella del alma
caramelos engarzados
con la luz de la esperanza.
© Olga Liliana Reinoso
  
REMEMBRANZAS
Recuerdo la tibieza de tus manos
el perfume de la plaza
los colores del crepúsculo.
Éramos tan virginales
que un Antón Pirulero
nos producía  escalofríos.
Un roce
una paloma
una caricia.
Sólo un cruce de palabras
o mirarse a los ojos un segundo.
Hasta la triste noche de verano
en la que conocí el insomnio.
De tu puerta llegaban las señales
de una cruel despedida.
La distancia fue como un puñal
Sólo una vez vivimos un reencuentro:
tus dedos monologaban en mi piel
y yo exploté en la penumbra.
Pero solamente  eran verdad
los estragos de las horas.
Nadie leyó
los poemas que escribimos
en la pizarra de la noche.

viernes, 7 de septiembre de 2012

PARAÍSO


PARAÍSO
Mi amor es de color violeta como los lirios
como los pensamientos
como las flores del jacarandá.
Mi amor huele a heliotropos
a pimpollos de rosa
a un ramillete de fresias a un jazmín.
Mi amor se oye venir de la floresta
de los jardines encantados
de las macetas de un balcón solísimo
del corazón de la orquídea que me diste.
Mi amor es suave como un pétalo
abigarrado como los nudos de un tronco añoso
fresco como las hojas del aloe vera
flexible como un junco.
Mi amor tiene sabor de café humeante
gusto a canela y a jengibre
vahos de ananá y  sabrosura de arándano.
Mi amor es una jungla
la flora del planeta
mi amor es nuestro paraíso.
©Olga Liliana Reinoso

PERSONA AMADA


Búsqueda y hallazgo  (A una persona amada)
Tengo miedo. Estoy petrificada.
Tu perfume me asalta por todos los postigos
y ardo como una brasa malherida
indefensa
anhelante.
Ráfagas de mordiscos me trepan por los senos
y aprisiono la gama celeste de la espera
con el humo inicial de tu llamada.
Animalito en celo
trémulo cervatillo vagabundo que bebe de mis aguas carcomidas.
Mientras yo, en el desierto de la duda, agonizo de sed y de impudicia.
No sabrás los motivos de los miedos
no podrás calcularlos.
En tu andamiaje metafísico no cabe toda la esencia ambigua
de un carnal recipiente de naufragios.
Estoy desamparada.
Sola frente a mí misma
sin animarme a escapar del insomnio
por las hendijas tenues de tus manos.
No voy a resistirlo.
Voy a estallar temprano con un repiqueteo de teclas y manzanas.
El deseo está oculto
detrás de este amotinamiento
El deseo es un bosque impenetrable
donde acechan los fósforos de mis células arduas.
¿Dónde estará el anzuelo?
¿Dónde el imán que abraza mi guarida?
Porque te vas y quedan en mi casa
la furia de tu chispa y tu metralla.
Tal vez esto sea sólo como un botín de guerra
y ya no me interesa que ganes la batalla.
Puedo batirme a tu duelo con tu extensa locura
y sucumbir, asoleada y jadeante, ante el más débil de tus resplandores.
Estoy aniquilada y cenicienta.
Sólo espero que digas lo que espero.

©Olga Liliana Reinoso

jueves, 6 de septiembre de 2012

poema a los hijos


Puedo dar vuelta al mundo
puedo robar el sol
puedo traer la luna de satén
y posarla en tu almohada.
Puedo subir al Himalaya
desgajarme como una naranja
-animal malherido en la jungla del miedo-
puedo ser fuego visceral
bahía o estrecho
puedo dejar mi sangre en un graffiti
aullar todas las noches de tormenta
ser un relámpago insensato
o una flor perdurable.
Puedo ser el abismo el mar el río la sierra
amanecer en tus pestañas
con un susurro luminoso
abrazarte con esta enredadera que me extiende
y besarte uno por uno tus cristales
tu mediasuela adolescente y briosa
tu crecer, tu madurar, tu irte.

domingo, 2 de septiembre de 2012

LA VISITA


LA VISITA

Ayer me sorprendió. No era discreto.
Era escándalo, vértigo, demencia
era un embotellamiento de temblores
casi fetales y onomatopéyicos.
Subió a mordiscos por mi piel de archivo
desempolvó los viejos cobertizos
germinó en durazneros opulentos
terciopelo y deseo
fiebre y salto.
Yo sé que de mirar hacia tan lejos
se me vuelve distancia la mirada
y no hay muelle en que atraque  aquella barca
donde vaga el fantasma que me abraza.
Pero vuelvo del miedo y la resaca
a lucir atavíos presurosos
y en un cosmos onírico, imposible
soy el nuevo arlequín de tanta farsa.
A este huésped de llanto y de saliva
sólo ofrezco el abismo de mi boca
sólo estas manos nómades, gitanas
de trasnochar laúdes incendiarios.
Le doy mi corazón –borracho insomne-
en un rito fatal.
Muerta a sus pies, despavorida o loca
me convertiré en nada.
Cuando parta.
©Olga Liliana Reinoso