viernes, 6 de mayo de 2016

GATO FIEL

GATO FIEL

Apoyada en la luna del cristal
se refleja, indolente, la tarde y su agonía.
Las femeninas formas de las nubes preñadas
y el arañar del viento en las palmeras.
Aroma de café, tibieza extrema
que se nutre de abrazos otoñales.
En el televisor no hay fútbol,
solo el apocalipsis.
Escucho las palabras
y una triste poesía
se acurruca en los pies de mi esperanza
gato fiel que maúlla la llovizna

en el minuto exacto de la muerte.

domingo, 10 de abril de 2016

UNA APRENDE

UNA APRENDE

Lento, pero viene.
El saber, la luz del entendimiento.
Como un parto con dolor. Vienen.
En la poesía como en la vida, en la política como en el amor: hay falsos profetas, cantos de sirena, falsos abrazos de oso, tequiero prostituídos.
Y una aprende.
Los mismos que te abrazan se hacen camperas de cuero con tu cuero, te cantan loas y te estafan, se aprovechan de tu antiviveza criolla, de tu culto por la dignidad y la honradez, de esta manía de ser sincera a ultranza, izando el corazón para que flamee a los cuatro vientos y los cancerberos lo deglutan uva a uva como a una víctima propiciatoria, racimo de estupidez para los  presuntos dueños de la verdad absoluta que ni siquiera tienen el decoro de aplicar, de tanto en tanto, el beneficio de la duda.
He aquí la diferencia.
Y entre las sombras pérfidas, en la clandestinidad más deshonrada, horadan tus poros e inoculan el veneno de la desconfianza, virus letal que, como una lepra, te va carcomiendo. Y así ves crecer en tu jardín inocuo, ramitas de sospecha.
 La sospecha es como las ratitas domésticas. No las ves, pero escuchás sus sordos ruidos las veinticuatro horas, también cuando estás dormida, porque se acobachan en tu cerebro, en tu glotis, en el flujo menstrual, en la saliva, en el intestino grueso y en el delgado también.
Sospecha: rata asquerosa, abrevadero del insomnio, te hace su esclava para siempre.
También es un abuso: intelectual, cerebral, genital, afectivo, gutural, ideológico, estomacal.
Lentamente, una aprende.
Y se da un baño de inmersión en la pila de la indiferencia. Y así como antes corregía faltas ortográficas, comienza a tachar nombres o a ponerse el chaleco antibalas para preservarse de ciertos encontronazos.
Una siempre tuvo clara la jerarquía de sus sentimientos e ideas. Primero los hijos, después los amigos y muy despuesito algunas ideas que, como los errores de ortografía, siempre pueden corregirse, mejorarse y hasta cambiarse.
Pero… ¿cambiar un hermano por una idea? ¿Perder un amigo por defender gente que ha hecho de la deslealtad un hábito? ¿Defender lo indefendible en lugar de tender la mano al que está cerca y es capaz de abrazarnos en serio?
No. No. No. Una ya aprendió que no todo lo que brilla es oro y la necedad es tan brillante que enceguece.
A cuidar los afectos verdaderos, a cuidar las palabras que pueden herir a un corazón noble y cercano.
Cada vez es más difícil contar con afectos genuinos. Si los desperdigás por no saber callar a tiempo, si te extralimitás con tus palabras, un día comerás palabras como piedras.
Hay cosas, gente, amores, que se deben preservar. Son la reserva, la referencia, el refugio.
Que el ventarrón nunca te pille a la intemperie. No vaya a ser que ni siquiera te recuerden.
Y eso es morir.

©Olga Liliana Reinoso – Un abril más.


CUCHILLOS

CUCHILLOS
Hoy
todos los naufragios
me caben en la boca
la soledad del mundo
esa insomne demencia de gritar por lo bajo
de buscar como un grillo
la palabra preñada
entre las sillas del salón de baile.
Hoy
de mi paleta se volaron, raudos,
los trágicos colores
los colores brillantes
menos el gris
el bobo, el transeúnte, el invasivo gris
de la tristeza.
Y agonizo en la isla
sin más barco que un viejo
un larguísimo y viejo
interminable adiós.
Los cuchillos que danzan
en la arena del pecho
me abrigan y me ahorcan
se ríen en mi cara.
Los mismos que callaron
los viles que callaron
los hipócritas mudos
me apuntan.
Y disparan.


©Olga Liliana Reinoso

domingo, 13 de marzo de 2016

ESPECTRO

Cómo pudiste transformar mi amor
mi verdadero amor
tan entero, tan eterno, tan incondicional
en este trapo sucio
esta vergüenza
este papel al viento esta cloaca
este amor paria que duerme bajo el puente.
Tus palabras lo hirieron
tus miradas lo pulverizaron
y ando yo con mi pena
embarazada de este amor
otra vez sola
llorando sobre la aridez de tu resentimiento.
Cada minuto pienso en vos
te acuno, te amamanto
y una ráfaga atroz de realidad
te arranca de mis brazos.
Nunca vas a creer que me mataste
que me arrancaste el corazón.
Pero esta que odias
no soy yo, soy el espectro

de la lastimadura.

viernes, 26 de febrero de 2016

EL CARETAJE EXTRAÑAO

Hay tanta mentira prófuga, tanta hipocresía impune, tanta fanfarronada vestida de humildad.
Tanto sepulcro blanqueado cacheteando a los gusanos como si fueran mosquitos, tanto canalla que reza, tanto ladrón con honores, tantos pícaros traidores que ríen a dos mandíbulas.
Y una, estúpida y creyente, con su dolor manifiesto, sin pudor por sus miserias, llorando a moco tendido por haberse confundido, por brindar su corazón al festín del poderoso, ser infecto y asqueroso que vende el alma y la vieja.
Ni vómito reprimido, ni santos en los altares, la soledad es un pozo para respirar profundo y escabullirse del mundo que apenas asco genera, aunque de cualquier manera vivir es una costumbre como morir, viejo Borges, que suele tener la gente inocente o indecente, consciente o condescendiente.
Malaya la suerte mía nacer en la geografía de la gente más careta, inmorales y berretas que estupidizan la mente.
Que nadie tire la piedra, que se vayan a la mierda, todos esos mal nacidos, paridos en mala hora para la gente que llora su humillación cotidiana.
Estoy harta del maltrato, de la burla, del saqueo, de todos los fariseos que prostituyen el templo. Quiero un viento de justicia, quiero quitar la impudicia de los lujosos señores o los pálidos pastores. Y de sucios impostores que mientras llenan sus arcas llaman garcas a los otros porque no hay mejor defensa que un ataque virulento.
Nos ultrajaron, se fueron con las valijas repletas, nos dejaron en TARLIPES, con la autoestima más rota. Y hoy nos rompen las pelotas con banderas profanadas cuando se llevaron todo, el honor y la virtud. Pueblo argentino, salud. Emborrachate de olvido porque sos un descastado, mal querido, mal pagado. Pobre prostituta vieja que no coge ni aconseja, solo reza en el altar triste misa de percal.
A quien me diga qué debo, solo diré lo que bebo: Malbec, té verde y azahar, cocaína, marihuana, agua de tu manantial. Sátrapa, melodramático, degenerado serial, el carnaval no es eterno. Púdrete en el fiel infierno que es tu hábitat natural.

Dejá de joder, hermano. Dejá de joder mi vida, que aunque manzana podrida es fruto del manzanar.

sábado, 20 de febrero de 2016

Homicidio

Truenos, relámpagos, granizo:
sobre mi desvaído corazón.
El desamor de un gran amor
es homicidio.

Enferma terminal

Enferma terminal
Cada palabra
cada gesto
que me niegas
o me arrojas
me arrumba a los suburbios
del amor.
Somos muchas, pero estamos solas;
el dolor es autismo en la manada.
Yo le imploro a la luna sus verdades
y al sol un trago largo de ilusiones.
Solo miedo y silencio me acompañan.
Nadie responde a mi porqué de siglos.