martes, 14 de octubre de 2014

UBUNTÚ



Ubuntú corazón
aunque las lluvias
aunque el rastrero andar del miserable
aunque la injuria
y la maldita boca
que escupe hieles
por su abismo interno.
Ubuntú corazón
aunque las llamas
quieran incinerar tus ojos buenos
siempre habrá un fuego amigo
que te abrace
para darte calor
y abrazo eterno.
Ubuntú corazón
mandala al córner
a esa pelota lanzada con la furia
del destetado en medio de la noche.
Ubuntú corazón.
Lanza tus luces
tu palabra de fe
tu digna risa
tu caricia mil veces bienhechora
para la piel del mundo
que te espera.
Ubuntú corazón
seca tu llanto
que tus lágrimas sólo laven el alma
del ser al que perdonas.
Porque entiendes que daña el más dañado.
Entonces, compasión y enhorabuena.
Vos sos candil
sos brisa
y eufonía.
Ubuntú corazón
honra la vida.
©Olga Liliana Reinoso
31 de octubre de 2013

DIÁLOGO CON INTERFERENCIAS



Aral Tamízquez está ciego. Sólo tiene ojos para quien no lo merece. Aunque diga lo contrario, lo único que hace es pensar en ella.
- La odio. Es una mala, pésima mujer.
- Pero no es la única, muñeco de organdí, oso gigante y ternuroso que se adentra en mis silencios, cada vez más irredento.
- Me duele su portazo en todo el cuerpo. Su maldito recuerdo es una daga sumamente afilada que esculpe adioses de todos los colores en la yugular y el desconcierto.
- Y sin embargo te hizo bien, Aral cieguito. Estás más bello, menos tosco, mucho más comunicativo y sobre todo, nadísima soberbio. Antes, eras una montaña de Tilcara, lejana, inaccesible. Ahora, sos un arroyito del camino, sinuoso ante mis manos, con textura de aleteo. Tu giganticidad es una trampa para ineptos. A mí me causa miedo hasta mirarte por temor de que se resquebrajen tus cristales.
- Voy a matarla, tengo que matarla –decís meticulosamente la metáfora para engañar y resarcir tu herida narcisista.
- ¿Qué pasó? ¿Qué es lo que más te duele? ¿Su no estar o la mentira que fraguó para no irse jamás de tu memoria?
Y bueno, alguna vez hay que crecer, salir del útero definitivamente y echar a andar con la congoja en la garganta, menuda bufanda que escarcha hasta los huesos. A golpes se hacen los hombres, decía mi abuela. Y de eso se trata, finalmente. De que el dolor sirva para algo, sino es una basura.
- Las mujeres siempre son, las que matan la ilusión.
- Tango de mierda. ¿Cuándo se decidirán las mujeres a escribir el otro tango? ¿O seguiremos con esa vocación de carmelitas descalzas asumiendo que nacimos para sufrir y para callar? Y encima, que nos endilguen que matamos la ilusión.
Es que nunca vas a aceptar, Aral de mi vida, que la mina se debe haber hartado de tus olvidos, de tus desatenciones, de que no pronunciaras un tequiero porque está claro que te quiero y para qué lo voy a decir. Ustedes, muchachitos, dan muchas cosas por sentado. Y, para nosotras, la cosa nunca se termina. Queremos vino y rosas hasta el fin de los días.
Queremos –guardá bien el secreto- reinventar el amor todos los días: regalos y sorpresas y arrumacos, aunque pasen los años. Seguro que la mina se aburrió y se fue. Y vos, con expresión boquiabierta en signo de pregunta oteás el horizonte sin intuir el por qué.
Y además de olvidarte el cumpleaños, ¿te dabas vuelta en la cama y te quedabas dormido? Error grave, papacito. Eso, a una mujer, la hace sentir usada. No importa que la libreta matrimonial duerma la siesta en el cajón de la mesita de luz. El abrazo alargador vale más que el orgasmo. O empatan 10 a 10.
Lo cierto es que no puedo con mi genio y en vez de contribuir a la diatriba para sumar porotos la estoy reivindicando. Es que no voy a engañarte, soy como soy y las cosas deben ser claras desde el principio. Acordate de Tagore: si de noche lloras por el sol, no verás las estrellas. Ella habrá sido tu sol pero se te hizo la noche y acá en la tierra como en el cielo, hay estrellas. Miralas, mirame. Tengo ganas de estrellarte conmigo, bravucón de telenovelas, pirata de mares desaparecidos, tótem de mis rituales pensamenteros, amapola que me alucina, manos que me pulsan como una guitarra.
- Mi vida es un infierno, un verdadero caos, he perdido la brújula.
- La vida, gil de cuarta, son las pequeñas cosas que nos pasan mientras buscamos, distraídos, los grandes aconteceres.
Yo estoy aquí, requetecerca y desiderativa, agua de manantial para tu boca que tiene sed y no lo sabe. Bastón blanco para tus inseguros pies de ciego que no ve lo que debe. No pierdas más el tiempo en añoranzas.
No sea cosa que yo también pegue un portazo.


                                                                                                   ©Olga Liliana Reinoso

MOTIVOS

Vengo a decir que ignoro tantas verdades
como fuegos enlutan el corazón del pájaro.
Vengo a decir que creo en tus ojos frutales
porque aroman de luces las costumbres cansadas.
Vengo a dar testimonio: el miedo es una infamia
y no hay llave que cierre la palabra que salva.

Vengo a darte mi mano en cuerdas de guitarra
para que no embalsames tu voz de amaceres.
Vengo desde la hondura de algún dolor oculto
a parir un milagro que inventamos de prisa.
Vengo a través del viento de oscuras tempestades
para sembrar memoria en la tierra descalza.
Vengo desde la noche de una pena innombrable
dispuesta a dar batalla y a comenzar el canto.

Vengo al cuenco salobre del llanto trotamundos
con pasaporte de alas y equipaje liviano.
Vengo a decir que es cierto lo que tu sed presiente:
un grito que derrama su furia en las ventanas.
Vengo a contar que alcanza con los tristes harapos
para alzar la bandera en los cielos de mayo.
Vengo a decir que vivo con sutil resonancia
todo el dolor ajeno de aquellos que no hablan.

Qué azul cosmogonía me sucede en la sangre,
qué verdes transparencias descubro junto al alba.
Tengo sueños urgentes para darte en las manos
manzana sin pecados, dorada de saberes.
Abro tu puerta máxima, tu corazón en llamas
y me unjo maestra con palabras señeras.
Porque creo en la hechura del hombre solidario
enciendo esta fogata de amor entre la gente.

domingo, 12 de octubre de 2014

PASADO



Atrás queda la herrumbre
el desacato
aquel orgasmo aleve
y la mentira.
Quedan atrás
la estela del rasguño
la melodía letal
de los naufragios.
Atrás quedan la hipocresía
y su máscara
la caricia falaz
el desamparo.
Todo oropel barato
toda mueca
y hasta la hoja oxidada
del cuchillo
quedan atrás
muy lejos
en la oscura piedad
de los maltratos.


viernes, 10 de octubre de 2014

ANOCHECER



Como sueños fetales
en los cuencos sin ojos.

En la voz desgarrada
de la lluvia desnuda
y en la danza hierática
para ahorcar las centellas.

Después de arañar soles
 y de parir los días
en la noche puntual del universo.

Después de tanta infamia,
de urgencias irredentas,
de vergüenzas impagas.

Degustadores ciegos
amputan sus sabores,
 sus relámpagos tristes,
su cruel melancolía de huérfanos azules.

Ha llegado el crepúsculo

Y es un cuadro de Leonid Afremov.

INICIACIÓN

INICIACIÓN
León Zernitsky
Un tiempo de jardines prematuros
-temblor rubio de amores-
ese pimpollo murmuraba vuelos
de días perentorios y fetales.
Tobogán de mujer recién parida
un tintinear fugaz en los cristales
besos    primera vez    noche de brujas
enjoyó -noche azul- mi mano diestra.
Fue mágico y real, inusitado
fue un alud de recuerdos insepultos
melodía de rocas en las olas

marcha nupcial del mar y la distancia.

jueves, 9 de octubre de 2014

GIRASOLES (Amo a Van Gogh)



Solamente de tu corazón
-pájaro agónico-
pudieron escapar
lágrimas amarillas y marrones
dolor anaranjado
ocre sollozo.

Solamente tu tristeza beige
pudo plasmarlos
tan vivos, tan eternos
búcaro cóncavo de soledad. 

Giramor, giravida
giranieve del frío de tu alma
otra vez pequeño pájaro sin sol
por eso, muchedumbre
de soles amarillos
girando tu tortura
sin paz, sin vencimiento.


Genio, loco, pintor, hombre en harapos:
no es cierto que el dolor es gris sin ganas
giraluz, giravida, girafuerza
gira la eternidad en tu talento.

©Olga Liliana Reinoso