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sábado, 20 de diciembre de 2014

Ahorcar el miedo

Se desdobla, se desdibuja, vulnerable ante la manipulación de ese amor/desamor nefasto.
Necesita reencontrarse, pero sola no puede. Está pidiendo ayuda, mas sus gritos se evaporan, caen al vacío y, como copas de cristal de baccarat, se convierten en fino granizo que daña más todavía los tiernos brotes de su ingenuidad.
Cuando se mira en el espejo no puede verse, se ha vuelto fantasmal, la sombra de otra sombra siniestra.

Quiere morir, desaparecer del todo. Pero el hijo late, empuja, patea, le toca el corazón. A su impulso, ahorca el miedo con ambas manos y sale a beber la mañana.

viernes, 28 de junio de 2013

Dinosaurio

El dinosaurio ya no está aquí: murió entre rejas, orgulloso de haber salvado a la jungla.
Jamás emitió un sonido acerca de los hombres y mujeres que había devorado ni de los niños que había robado.
Se fue hasta el hoyo con todos sus secretos.
Los sobrevivientes cantan “videlitas” para que se pudra en el infierno. Porque todavía tienen miedo de despertar.

Foto: El dinosaurio ya no está aquí: murió entre rejas, orgulloso de haber salvado a la jungla.
Jamás emitió un sonido acerca de los hombres y mujeres que había devorado ni de los niños que había robado.
Se fue hasta el hoyo con todos sus secretos.
Los sobrevivientes cantan “videlitas” para que se pudra en el infierno. Porque todavía tienen miedo de despertar.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

MUCHACHAS



Utéricas, clitorisadas: el espejo oscuramenta el alma que el maquillaje esconde. En el leve pasadizo que va desde los ojos hasta la mirada, se avejentan, se amedrentan, se sinceran. Oh, difusa verdad de los cristales que suele mentir con decoro a quien se lo permite.
Ellas son así: cristálidas, fragilentas, tan desamparadas y embarazadas de su soledad.


Foto: MUCHACHAS

Utéricas, clitorisadas: el espejo oscuramenta el alma que el maquillaje esconde. En el leve pasadizo que va desde los ojos hasta la mirada, se avejentan, se amedrentan, se sinceran. Oh, difusa verdad de los cristales que suele mentir con decoro a quien se lo permite. 
Ellas son así: cristálidas, fragilentas, tan desamparadas y embarazadas de su soledad.