martes, 12 de octubre de 2010

Leer nota en La ARENA

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lunes, 11 de octubre de 2010

mujer con freezer

CONTRATAPA › POEMA ESCRITO PARA RECUPERAR A UNA MUJER (PÁGINA 12 – 11 DE OCTUBRE DE 2010)
La mujer y el freezer
Por Juan Sasturain
No es fácil enamorar a una mujer que tiene freezer.
Uno llega con palabras frescas y ella tiene
–congeladas en el freezer–
las que le dijimos una hora o
dos años atrás. Descongela y dice:
“Comamos primero lo de ayer,
hagamos una cena fría con
estas sobras de abandono,
estos restos de despedida con que
me dejaste plantada”.
No es fácil convencer a una mujer que tiene freezer.
Uno llega con un abrazo inédito,
las yemas de los dedos renovadas,
huellas flamantes para nuevas
sensaciones, y ella tiene
–en un helado estante del freezer–
las marcas de nuestras últimas manos
puestas sobre su sensible corazón,
los guantes con que abofeteamos su
esperanza, el dibujo de
nuestro viejo codo acodado a la mesa
donde le dijimos que
no daba para más.
No es fácil amar a una mujer que tiene freezer.
Uno va en busca de sus hermosas tetas
y ya no están, tibias, ahí donde solían,
sino en el freezer y
hay que aceptarlo. Todo tiene
un tiempo de deshielo,
un tiempo de cocción. Las estaciones
duran minutos; los años,
meses que se disuelven en segundos
para la mujer que tiene freezer.
No es fácil ser el amor de una mujer que tiene freezer.
Hay que esperar. Encontrar una
percha helada y cómoda
donde quedar colgado y
ponerse ahí. Hasta que una noche
ella sienta un vacío
en la boca del estómago, en
el costado de su cama,
y vaya entregada al freezer.
Conviene estar en la primera fila.
Para esas sensaciones bruscas
se preparó el famoso Disney –dicen–,
pero uno siempre espera que le
vaya mejor que al pobre Walt,
vivo de olvido, muerto de frío:
“No se puede matar a la mamá de Bambi,
hacer sufrir a Dumbo y
esperar que todo termine bien
y sin explicaciones”, dice la mujer
que va del freezer al cine y por la vida.
No es fácil olvidar a esa mujer que tiene freezer.
Se nos ha congelado en la memoria
y sólo queda aguantar el remoto,
ruidoso deshielo. Habrá que estar en el
momento justo en que se parte el
Perito Moreno de su
corazón, aprovechar la grieta
para colarse mientras
los japoneses registran
que por fin,
que valió la Pena.

Enlace para la página web

http://www.cuentacuentos.eu/narradores/miembros/argentina/LilianaReinoso.htm

Red internacional de Cuentacuentos

Red Internacional de Cuentacuentos
Red Internacional de Cuentacuentos

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lunes, 11 de octubre, 2010 8:41:20
Un traductor automático para tu perfil personal de la RIC
De: Red Internacional de Cuentacuentos
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Para: info@cuentacuentos.eu
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Estimado/a miembro de la Red Internacional de Cuentacuentos:

Desde que se admitió tu solicitud para ser miembro de la RIC, hemos crecido mucho. Ya somos más de 700 cuentacuentos profesionales residentes en 43 países de los 5 continentes. Confiamos en que tu trabajo con los cuentos también crezca.

Para celebrarlo hemos hecho un esfuerzo adicional y hemos insertado en tu perfil un traductor de Google en once idiomas para que todos los visitantes puedan conocer tu trabajo, sea cual sea su lengua de origen: español, inglés, árabe, francés, alemán, hindi, griego, italiano, japonés, portugués y ruso. Busca tu ficha ordenada por países y ciudades: http://www.cuentacuentos.eu./narradores/narradores.htm

Por otra parte, te invitamos a compartir tus reflexiones sobre la narración oral con un artículo de ensayo (entre 1000 y 5000 palabras) para el apartado “Teórica”, con el fin de que tus experiencias puedan ayudar y estimular el trabajo del resto de los contadores de cuentos.

Por último, si no lo has hecho ya, te sugerimos que insertes en tu blog, web y/o currículum el distintivo y enlace que te acredita como miembro de la Red Internacional de Cuentacuentos.


(Lo que sigue es el código HTML para insertar en webs/blogs):
Red Internacional de Cuentacuentos
Red Internacional de Cuentacuentos



Recibe un abrazo solidario, y mucho cuento,

Beatriz Montero y Enrique Páez
Coordinadores generales de la RIC

Red internacional de Cuentacuentos (RIC)
International Storytelling Network
www.cuentacuentos.eu
E-mail: red@cuentacuentos.eu

miércoles, 6 de octubre de 2010

FEDERICO, EL GRANDE


Medio pan y un libro. Locución de Federico García Lorca al Pueblo de Fuente de Vaqueros (Granada). Septiembre 1931.
"Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. 'Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre', piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.
Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.
No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.
Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?
¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: 'amor, amor', y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: '¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!'. Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida
Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: 'Cultura'. Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz.
Septiembre de 1931.-

martes, 5 de octubre de 2010

Ediciones Raíz Alternativa




El jurado ha preseleccionado mis obras: En la cintura de la noche - El bailarín - Impunidad y Nadie lo vio para que sean incluidas en la XLI antología "Escritura Sin Fronteras".


De un total de 415 participantes quedaron 115 autores.

IMPUNIDAD

Yo lo intuía, lo sabía. Pero con mi tendencia masoquista seguía sosteniendo aquel castillo sobre la arena. Por eso, cuando no te encontraba, cuando no podía comunicarme con vos, una angustia gigante me atenazaba.
Me faltaba el aire, temblaba ante el timbre del teléfono, imaginaba que te habías muerto.
Después, un pocillo de tu voz, calmaba mis latidos crepitantes por unas horas, por unos días.
Tanto te atosigué con mis temores que terminaste dictando mi sentencia.
Y fue tal el dolor-aguijón-acero caliente en mis entrañas que no tuve más remedio que matarte para que los demás no sintieran pena por mí, mujer marginal, poema en el cesto de papeles, solitaria deambulando bajo la lluvia.
Y me sentí feliz, porque cometí el crimen perfecto: soy una asesina impune. Nadie puede condenarme porque vos seguís vivo.