martes, 31 de mayo de 2016

La ley me lo prohibe: 
nunca voy a olvidarte.
Pero, al menos,
sentá jurisprudencia
para que duela un poco menos
tu recuerdo.

sábado, 28 de mayo de 2016

65

65
En la curva final
o en un atajo
que acorta las distancias
y la vida.
Con una luz
que opaca
y le da brillo
a tan austera soledad.
Estoy aquí.
Sobre una cumbre
que me permite ver
todo el pasado.
Un poco encandilada de futuro
intactas las ideas y las manos
leal a las palabras
y al abrazo.
Desnuda de inconstantes pertenencias
y sin la farsa del pecado original.
Con empatía
con dolor
con dudas.
Acabo de bajar en la estación
de los 65 años.
©Olga Liliana Reinoso

lunes, 23 de mayo de 2016

domingo, 22 de mayo de 2016

No preguntes por qué,
de nada vale.
No tengo ni verdades ni mentiras
solo un aguijón hondo en la espesura
donde el dolor se yergue como selva.
Estoy en la frontera
sobre el muro
viendo tu espalda que se aleja rauda.
Y en el peñasco, escrito con mi sangre,
un pedido de amor intraducible.
Las luces agoreras me despiden:
soy el silencio de mi propio grito,
soy la duda perenne.

Y el secreto misil
que estalla entre mis manos.

©Olga Liliana Reinoso


viernes, 20 de mayo de 2016

MONJES NEGROS

MONJES NEGROS
Algo hay en la inhóspita bruma
algo acecha sin tregua
un jadeo
una daga
una mosca.
Un pirómano que enciende los libros
y en su agónica letra
disfruta el orgasmo de la destrucción.
Algo oscuro vomitó el pasado
algún muerto insepulto
la crueldad de intramuros que lastima a destajo.
Ya no alcanza la voz de una madre
narrando leyendas
de antiguos delirios.
La maldición perpetua
los dédalos de sangre vejando las magnolias.
Seres insospechados, multiformes,
nadan en la ventana
sobre un lodo que duele
hasta el último siglo.
©Olga Liliana Reinoso
En el crepúsculo de la lluvia
cantan los pájaros de tus ojos.
Me has regalado la libertad
como un rompecabezas de charquitos.
Salto, igual que una niña,
me mojo la sonrisa
y comprendo que todo tu cinismo
se lava.
Se va tu vida inútil
en los meandros de la tarde
y la cadena que me ataba
se oxida hasta olvidar.
©Olga Liliana Reinoso

jueves, 19 de mayo de 2016

El olor a tomillo
la boca del poniente
tus ojos como aleros
guareciendo mis alas
en la noche entreabierta.
Escándalo de lluvia
en las pieles descalzas
y un trampolín de fuego
para escindir la muerte.


©Olga Liliana Reinoso

LA MAÑANA

LA MAÑANA
 
La noche dice adiós
y se desnuda.

Cuelga su lencería de luciérnagas
y de su  impenetrable terciopelo
llueven pétalos azules y violetas.
Abre sus piernas en el horizonte
y da a luz una niña
que crece luminosa.

Entre gasas brillantes,
transparentes,
menea la doncella  su donosura.
Bebe diamantes
azula el mar, el cielo.
Y danza.

Convertida en gaviota,
picotea de amor
al nuevo día.


©Olga Liliana Reinoso

INSTANTES

INSTANTES
I
Tengo una luna azul
un mediodía
esta banalidad
esta premura
y una alegría frugal en la sonrisa.
II
Si la felicidad es un relámpago
y la pena es incienso.
Y es eterna.
Quiero tu aroma de frutal maduro
para saciar mi soledad repleta.


©Olga Liliana Reinoso



miércoles, 18 de mayo de 2016

recorrido

RECORRIDO

Quiero que des una vuelta por mi pena
que la recorras toda
que la midan tus pasos
que la toquen tus dedos
que la escuches temblar.

Quiero que te animes a mirarla de frente.

Yo sé que nunca volverás a dormir
que su fantasma morderá tus huesos
y en la conciencia llevarás la piedra
como Sísifo, como Sísifo.

Mi pena es toda tuya.

Es tu obra de arte.

lunes, 16 de mayo de 2016

mariposa

Poné tu corazón bajo la lluvia.
Dejalo que se lave.
Tal vez así se escurran con el agua
tantas inequidades.
Y chapaleando entre los charcos
regresará la infancia.
Prendela en el ojal de la utopía y bailá
sin temor, batiendo alas.
No te prometo nada
-nunca lo hice-
pero tengo un sutil presentimiento.
Que podrás abrazarme como antes
y en tu pecho de flor amanecida
se posará mi risa
como una mariposa.

domingo, 15 de mayo de 2016

QUEMA

QUEMA

Por voluntad ajena ardo en la pira de los desconsuelos
unos ojos cegados por el odio encendieron la llama.
Duele y no duele.
El hartazgo puede ser un eficiente paliativo
ante la ingratitud.
Gota a gota derramé el óleo de mi amor
para esculpir en esa torva sombra luces esenciales.
Y vacié el cántaro de la ternura espolvoreando sobre antiguas cicatrices.
Todo fue en vano. Las campanas doblaron
al paso del cadáver de lo que nunca fue.
Se ausentaron los trinos y feneció la hierba pisoteada.
Ya perdí hasta la génesis de la tragedia
 las esquirlas de la culpa se ahogaron con el llanto vagabundo
que huyó por andurriales de cristales rotos.
La sangre coagulada ya no es sangre
es un instante mudo en que se aquieta la maldad.
Allí suspiran los lacayos de todas las mentiras.
Allí reina la hiel de la injusticia.
Allí solo nos queda la orfandad.


©Olga Liliana Reinoso

viernes, 6 de mayo de 2016

GATO FIEL

GATO FIEL

Apoyada en la luna del cristal
se refleja, indolente, la tarde y su agonía.
Las femeninas formas de las nubes preñadas
y el arañar del viento en las palmeras.
Aroma de café, tibieza extrema
que se nutre de abrazos otoñales.
En el televisor no hay fútbol,
solo el apocalipsis.
Escucho las palabras
y una triste poesía
se acurruca en los pies de mi esperanza
gato fiel que maúlla la llovizna

en el minuto exacto de la muerte.