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martes, 19 de julio de 2011

Linyera



"Yo que nací bajo un sol inagotable llevo la piel iluminada, y salpicados de lunares tengo dos brazos, una cara y, en ella, una boca que igual me sirve para comer la noche a gritos, humedecer un cuerpo de mujer o redimir la historia de mi pueblo. Tengo, por último, unas manos, pequeñas y entristecidas, que no acertando a definir la ausencia, divagan lunas, paisajes solos, amores inexorables."*
Soy el errabundo que va tras las estrellas y simbióticamente se enlaza en los crepúsculos, persiguiendo utopías que se van y regresan, como una amante escurridiza.
Mi corazón es un borracho que anda a los tumbos entre las mesas del bar de la vida: a veces ríe a carcajadas, a veces llora como loco, otras, se endurece y es una piedra oscura que lanzo como un dardo para matar a sangre fría.
Los otros, los mediocres, dicen con aire petulante que estoy loco y a mí me dan tanta lástima que les perdono la vida, de puro canalla, porque vivir en medio de la chatura es el peor castigo.
Y sigo, avanzo, linyera-intelectual-revolucionario-aguardentoso saltimbanqui de la palabra y el rosal.
No sé si soy eterno (es mejor no saberlo) o si me reencarno cada luna llena en un orgasmo, una centella, la agonía de una gota en la playa o el galope tendido de mil potros fantasmas.
Tal vez soy la apariencia que algún Borges estará soñando.
O un guiñapo de luz, un ser humano. Soy lo que soy. Y no sabré si alcanza.

MANUEL GONZÁLEZ NAVARRETE

Buscando la palabra linyera, a partir de la entrevista que Aliverti le está haciendo a León Giecco, donde relata su relación con linyeras de su pueblo, encontré este texto y esa foto bellísimos...
Gracias por compartirlos...
Cecilia

ceciliacasamajor@gmail.com

El comienzo de este texto pertenece a Manuel Gonzalez Navarrete, es bueno siempre que uno usa palabras ajenas citarlas ;)



TEXTO COMPLETO DE MANUEL GONZÁLEZ NAVARRETE


Autorretrato
Amanecido en un espacio gris, de campos yermos y piedras blancas, devine aprendiz de Hombre. Y como tal tengo vertebrado el cuerpo con amores y el interior bruñido por las penas. Sin embargo, he practicado mucho. Hoy puedo simular la risa: imitar un torcimiento de labios y sonidos; puedo además jugar y permito, en ocasiones, ser jugado.
Como todos, tengo dos redondas cavidades en el rostro, dos plenitudes de claridad; con ellas peino la vida, la visto de domingo y la llevo a pasear a deshoras de la noche. Luego hacemos el amor: yo aspiro sus humedades con esta larga nariz que me fue dada, y ella ríe, con esa risa plena, sinfónica, una risa que asciende y recrea estruendos hasta conjurar todos los vientos del naufragio infinito; tempestad que nos azota, aturde, ilumina, rompe, estalla y disuelve las espumas en el alba.
Yo que nací bajo un sol inagotable llevo la piel iluminada, y salpicados de lunares tengo dos brazos, una cara y, en ella, una boca que igual me sirve para comer la noche a gritos, humedecer un cuerpo de mujer o redimir la historia de mi pueblo. Tengo, por último, unas manos, pequeñas y entristecidas, que no acertando a definir la ausencia, divagan lunas, paisajes solos, amores inexorables.

Escritor mexicano nacido en Mérida, Yucatán. Es licenciado en Educación. Ha publicado algunos artículos en periódicos y revistas e imparte talleres de creación literaria para adolescentes.