jueves, 19 de mayo de 2016

INSTANTES

INSTANTES
I
Tengo una luna azul
un mediodía
esta banalidad
esta premura
y una alegría frugal en la sonrisa.
II
Si la felicidad es un relámpago
y la pena es incienso.
Y es eterna.
Quiero tu aroma de frutal maduro
para saciar mi soledad repleta.


©Olga Liliana Reinoso



miércoles, 18 de mayo de 2016

recorrido

RECORRIDO

Quiero que des una vuelta por mi pena
que la recorras toda
que la midan tus pasos
que la toquen tus dedos
que la escuches temblar.

Quiero que te animes a mirarla de frente.

Yo sé que nunca volverás a dormir
que su fantasma morderá tus huesos
y en la conciencia llevarás la piedra
como Sísifo, como Sísifo.

Mi pena es toda tuya.

Es tu obra de arte.

lunes, 16 de mayo de 2016

mariposa

Poné tu corazón bajo la lluvia.
Dejalo que se lave.
Tal vez así se escurran con el agua
tantas inequidades.
Y chapaleando entre los charcos
regresará la infancia.
Prendela en el ojal de la utopía y bailá
sin temor, batiendo alas.
No te prometo nada
-nunca lo hice-
pero tengo un sutil presentimiento.
Que podrás abrazarme como antes
y en tu pecho de flor amanecida
se posará mi risa
como una mariposa.

domingo, 15 de mayo de 2016

QUEMA

QUEMA

Por voluntad ajena ardo en la pira de los desconsuelos
unos ojos cegados por el odio encendieron la llama.
Duele y no duele.
El hartazgo puede ser un eficiente paliativo
ante la ingratitud.
Gota a gota derramé el óleo de mi amor
para esculpir en esa torva sombra luces esenciales.
Y vacié el cántaro de la ternura espolvoreando sobre antiguas cicatrices.
Todo fue en vano. Las campanas doblaron
al paso del cadáver de lo que nunca fue.
Se ausentaron los trinos y feneció la hierba pisoteada.
Ya perdí hasta la génesis de la tragedia
 las esquirlas de la culpa se ahogaron con el llanto vagabundo
que huyó por andurriales de cristales rotos.
La sangre coagulada ya no es sangre
es un instante mudo en que se aquieta la maldad.
Allí suspiran los lacayos de todas las mentiras.
Allí reina la hiel de la injusticia.
Allí solo nos queda la orfandad.


©Olga Liliana Reinoso

viernes, 6 de mayo de 2016

GATO FIEL

GATO FIEL

Apoyada en la luna del cristal
se refleja, indolente, la tarde y su agonía.
Las femeninas formas de las nubes preñadas
y el arañar del viento en las palmeras.
Aroma de café, tibieza extrema
que se nutre de abrazos otoñales.
En el televisor no hay fútbol,
solo el apocalipsis.
Escucho las palabras
y una triste poesía
se acurruca en los pies de mi esperanza
gato fiel que maúlla la llovizna

en el minuto exacto de la muerte.

domingo, 10 de abril de 2016

UNA APRENDE

UNA APRENDE

Lento, pero viene.
El saber, la luz del entendimiento.
Como un parto con dolor. Vienen.
En la poesía como en la vida, en la política como en el amor: hay falsos profetas, cantos de sirena, falsos abrazos de oso, tequiero prostituídos.
Y una aprende.
Los mismos que te abrazan se hacen camperas de cuero con tu cuero, te cantan loas y te estafan, se aprovechan de tu antiviveza criolla, de tu culto por la dignidad y la honradez, de esta manía de ser sincera a ultranza, izando el corazón para que flamee a los cuatro vientos y los cancerberos lo deglutan uva a uva como a una víctima propiciatoria, racimo de estupidez para los  presuntos dueños de la verdad absoluta que ni siquiera tienen el decoro de aplicar, de tanto en tanto, el beneficio de la duda.
He aquí la diferencia.
Y entre las sombras pérfidas, en la clandestinidad más deshonrada, horadan tus poros e inoculan el veneno de la desconfianza, virus letal que, como una lepra, te va carcomiendo. Y así ves crecer en tu jardín inocuo, ramitas de sospecha.
 La sospecha es como las ratitas domésticas. No las ves, pero escuchás sus sordos ruidos las veinticuatro horas, también cuando estás dormida, porque se acobachan en tu cerebro, en tu glotis, en el flujo menstrual, en la saliva, en el intestino grueso y en el delgado también.
Sospecha: rata asquerosa, abrevadero del insomnio, te hace su esclava para siempre.
También es un abuso: intelectual, cerebral, genital, afectivo, gutural, ideológico, estomacal.
Lentamente, una aprende.
Y se da un baño de inmersión en la pila de la indiferencia. Y así como antes corregía faltas ortográficas, comienza a tachar nombres o a ponerse el chaleco antibalas para preservarse de ciertos encontronazos.
Una siempre tuvo clara la jerarquía de sus sentimientos e ideas. Primero los hijos, después los amigos y muy despuesito algunas ideas que, como los errores de ortografía, siempre pueden corregirse, mejorarse y hasta cambiarse.
Pero… ¿cambiar un hermano por una idea? ¿Perder un amigo por defender gente que ha hecho de la deslealtad un hábito? ¿Defender lo indefendible en lugar de tender la mano al que está cerca y es capaz de abrazarnos en serio?
No. No. No. Una ya aprendió que no todo lo que brilla es oro y la necedad es tan brillante que enceguece.
A cuidar los afectos verdaderos, a cuidar las palabras que pueden herir a un corazón noble y cercano.
Cada vez es más difícil contar con afectos genuinos. Si los desperdigás por no saber callar a tiempo, si te extralimitás con tus palabras, un día comerás palabras como piedras.
Hay cosas, gente, amores, que se deben preservar. Son la reserva, la referencia, el refugio.
Que el ventarrón nunca te pille a la intemperie. No vaya a ser que ni siquiera te recuerden.
Y eso es morir.

©Olga Liliana Reinoso – Un abril más.


CUCHILLOS

CUCHILLOS
Hoy
todos los naufragios
me caben en la boca
la soledad del mundo
esa insomne demencia de gritar por lo bajo
de buscar como un grillo
la palabra preñada
entre las sillas del salón de baile.
Hoy
de mi paleta se volaron, raudos,
los trágicos colores
los colores brillantes
menos el gris
el bobo, el transeúnte, el invasivo gris
de la tristeza.
Y agonizo en la isla
sin más barco que un viejo
un larguísimo y viejo
interminable adiós.
Los cuchillos que danzan
en la arena del pecho
me abrigan y me ahorcan
se ríen en mi cara.
Los mismos que callaron
los viles que callaron
los hipócritas mudos
me apuntan.
Y disparan.


©Olga Liliana Reinoso