Cae la oscuridad
como un largo vestido sobre el parquet.
Y desde las alcantarillas suben en procesión las sombras .
Un grito silencioso
rasga el tul titilante que alumbra entre los álamos.
Es una noche hecha para morir
o para amar.
Tal vez para morir de amor.
Noche de hamacas en parques solitarios
noche de serenatas de Romeo a Julieta
noche para saborear Malbec a la luz de un farol.
De perfumes azules,
de luciérnagas, magnolias, confesiones o secuestros.
Desde la jungla de un balcón
una mirada recorre con parsimonia
las dagas de platino
que hieren los manantiales.
Hombre o mujer
entona endechas descalzas que suben por los postigos
para gritar verdades
en la sonrisa de toda la galaxia.
De las flores de un ciruelo
se escucha a Piazzolla con “Años de soledad” .
©Olga Liliana Reinoso

El poema es precioso Liliana, un placer.
ResponderEliminarque tengas una feliz semana.
saludos.
Gracias, Ricardo. Un abrazo.
EliminarMe ha gustado: la poesía es capaz de SUGERIR. Este es el secreto.
ResponderEliminarSaludos.
Gracias. Abrazo.
EliminarLa noche amiga Olga, deja al descubierto los sueños que no conoceran el dia o como disfraz de carnaval, se divierte a veces...con dulce y malevola maestria. Felicitaciones.
ResponderEliminarGracias, Santiago. Hermosas tus palabras. Un abrazo.
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