Cuentan los opinólogos y
todólogos del siglo XXI, que a fines del 2012, año cargado de presagios,
profecías y noticias acerca del fin del mundo, achacadas a los mayas: no había
alcanzado con el exterminio, también tenían que endilgarles el apocalipsis.
Cuentan, digo, que de la luna
llena se desprendieron dos lágrimas gigantescas, una era de nevisca, la otra de
agua caliente. Y fueron a derramarse, no por casualidad, la primera en el
hemisferio Sur y la segunda en el Norte.
Más allá de los cataclismos,
huracanes, tsunamis, maremotos, terremotos, inundaciones, sequías, meteoritos ambulantes,
asesinos seriales, violadores reincidentes, borrachos al volante, violencia de
género y todos los etc. que oséis imaginar, una ola de calor invadió el Norte
del Planeta, produciendo el caos más gigantesco del que se tiene memoria antes
o después del Big Bang y produjo tal estado de confusión entre los sobrinos del
Tío Sam que todo el mundo occidental y cristiano estuvo a punto de suspender la
Navidad.
¿Qué iban a hacer con las
toneladas de comida de altas calorías? ¿Darles el gusto a los sudacas y latinos
en general que ahora las pedían a gritos –y con razón, motivo y fundamento-
porque hasta en las ninfómanas tierras caribeñas las temperaturas no llegaban a
0 grado?
Algo tenían que hacer, además de
anunciar en los titulares de todos los diarios y noticieros que Bin Laden había
resucitado y nuevamente se trataba, este descalabro, de un atentado terrorista
provocado por el Islam y la puta madre que los parió.
Entonces, desde Barack Obama (en
pleno panic attack) hasta el chofer de Miss Daysy, marcharon a los estudios de
Walt Disney para revisar la filmografía, hablar con los guionistas y de paso
releer a Ray Bradbury para encontrar una solución al tremendo problema del
cambio de identidad.
De pronto, apareció Robin
Williams protagonizando a Patch Adams y gritó
en spanglish: Mi tener the solution.
Todos quedaron paralizados sin
animarse a preguntar.
Robin Patch rompió the silent:
this problema is very fácil. Vamos a convertir the America en a clock.
-
?????????????????????
-
Ponemos manecillas en el world`s culo, lo
hacemos girar y listo el chicken.
-
¿Dónde quedar the world`s culo? – gritó la horda
en pleno, contagiados del síndrome de Babel.
-
In Argentine, of course.
La risotada
fue tan fuerte que movió unos centímetros el eje terrestre. De inmediato, el
Ejército, la Armada y la Aviación de los united state of América se aprestaron
a tomar posesión de la city de los buenos aires.
Pero los
argento, que pueden ser cualquier cosa menos boludos, y con el fresquete que
hacía, tenían todos los braseros encendidos, recordaron de inmediato las
invasiones inglesas, que de la historia argentina era lo único que registraban
porque los hacía quedar como lo piolas que pretendían ser, cagaron a
baldazos de agua caliente y aceite
hirviendo a yanquilandia, con lo que reavivaron el calentamiento global y los
norteamericanos empezaron a recibir urgentes SMS con la noticia de que nevaba
en Washington D.C. Maltrechos y con quemaduras de tercer grado rajaron hasta el
pentágono para llegar justo antes de que diera la medianoche.
En Argentina
colapsó el sistema eléctrico y salieron a relucir los abanicos y zambullidas en
las piletas ya descongeladas.
Al día
siguiente, no había un alma en las calles, entre los 40º grados y los chochamu
durmiendo la mona.
El 26 de
diciembre, el mundo entero amaneció con amnesia. Y el 2013 arribó sin novedades
en el frente.



Interesante espacio el tuyo,
ResponderEliminarque disfrutes estas fiestas.
¡Feliz Navidad!
un saludo.
Gracias. De dónde sos? Conocí una familia Miñana en Embajador Martini, La Pampa.
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