A Lino
Yo extraño tu alegría
tu silencio bullicioso
esa especial manera
de hacerme sentir viva.
Como cuando llegaste
en la explosión de otoño
y el duraznero errante
me floreció en el pecho.
Por eso en estas tardes
cuando el mar me salpica
y yo sonrío olas
diciendo que no lloro,
tu presencia añorada
me abraza toda el alma
y en mi corazón laten
pétalos de tu risa.
Sos pura luz, incienso,
sos un milagro diario
que se lleva mis penas
como un ángel, volando.
¡Cuánta ternura en tus palabras!"... Cuando el mar me salpica y yo sonrío olas diciendo que no lloro..." ¡Bellísimo!
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